Brillo en el norte, cautela en el sur

La apertura de la veda de la trucha dibuja un horizonte halagüeño para la temporada

REDACCIÓN LA VOZ21 de marzo de 2016.

FOTO: ALBERTO LOPEZ

En líneas generales, el primer día de la temporada de pesca fluvial en Galicia dejó un buen sabor de boca entre los miles de pescadores que se acercaron a las orillas de los ríos.

Fueron mejores las capturas en el norte, sobre todo, en la provincia de Lugo, y en las láminas de agua que llevaban menos caudal, donde las truchas no necesitaban refugiarse frente a las potentes corrientes. Pero también en el sur se vislumbró que esta puede ser una buena campaña. Quizás el ligero viento frío provocó que en algunas zonas las condiciones no fueran las ideales, pero el día dibujó ese horizonte halagüeño esperado por todos los aficionados a la pesca.

De hecho, en Rábade, en el río Ladra, se produjeron capturas abundantes, muchas ellas de gran tamaño. Ya había muchos pescadores a primera hora y, después de la jornada inaugural, las expectativas son inmejorables. En el río Eo, a su paso por Ribeira de Piquín, la jornada fue regular. El caudal era alto y fue un buen día para los que optaron por pescar a cucharilla. Padecieron más problemas los que se decidieron por la mosca. En los cotos de Terra Chá y Castro de Rei, en el río Miño, se completó el cupo. Allí también fue un buen día principalmente para la pesca a cucharilla.

En el río Parga, en la zona de Friol, el caudal era abundante. No obstante, el día fue bueno, aunque las truchas fueron de un tamaño pequeño por término medio. En la zona de Monforte, en el río Cabe, las capturas no abundaron, si bien, las truchas pescadas fueron de un buen tamaño. Las cosas se complicaron a partir de mediodía debido a que empezó a soplar un viento frío.

Este fue uno de los principales motivos de queja en la zona de Bergantiños, entre las decenas de aficionados que estrenaron la temporada en el Anllóns. «Fixo moito aire do norte e así non pican», explicaba Raúl Añón, que se acercó por la tarde hasta la zona de A Rocheira (Coristanco) y se volvió de vacío, ya que las escasas capturas logradas tuvo que devolverlas al río porque ninguna daba la talla.

En general, en esta zona, a donde se acercó ayer la directora de Conservación da Natureza, Ana María Díaz, para inaugurar la temporada, todos los pescadores citan la presencia de bandadas de cormoranes centroeuropeos como una causa más de la merma de ejemplares. Por este y otros motivos, los casos de tres o más capturas que diesen la talla ayer fueron muy excepcionales.

Los ríos pequeños, la clave

En cambio, en la comarca pontevedresa de Deza los pescadores destacaron que en los ríos grandes como el Deza apenas se produjeron capturas. Una situación que achacan al excesivo caudal de los cauces que hacía que ayer hubiera poca actividad y las truchas estuviesen escondidas. En los ríos pequeños, de caudal algo más bajo, como es el Toxa, en Silleda, las capturas fueron abundantes y hubo pescadores que cubrieron el cupo de la jornada llevándose a la cesta diez truchas.

En Ourense se espera una buena campaña, sobre todo, gracias al trabajo realizado en torno a la repoblación de ejemplares. Una de las principales novedades en la jornada de ayer fue el estreno del nuevo tramo sin muerte en el río Loña, una decisión que contó con más de una crítica entre los pescadores de Ourense, que tenían un buen acceso a esa zona por el barrio de As Lagoas y que ya optaron por desplazarse a otros lugares.

La federación hace hincapié en la nueva normativa en la modalidad del varal

Desde las distintas delegaciones provinciales de la federación de pesca hicieron ayer hincapié en recordar la nueva normativa relativa a la modalidad del varal -una caña con un sedal en la punta-, que ha ganado adeptos en los últimos años y que fue incrementando el tamaño de las cañas hasta dimensiones que no solían ser habituales en los ríos. Esto permitía a los pescadores acceder a zonas complejas de llegar de otra manera, pero, para muchos, se empezaba a pervertir el espíritu de la lucha entre el pescador y la trucha.

Por este motivo, la Xunta cambió la normativa y ahora la longitud del sedal de la punta de la caña no podrá ser inferior a la mitad de la longitud de la propia caña. Una novedad que se encargaron de recordar desde la federación durante estos días previos a una jornada inaugural en la que se lamentaron algunos problemas derivados de vertidos, en mayor medida en la zona de Ourense, y de los efectos de las lluvias de los últimos días, lo que limitó las zonas habituales de muchos de los practicante, que tendrán que esperar a que la meteorología les sea favorable.

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