De París a Badajoz para pescar lucios

HOY

Extremadura

TÚ AL PUEBLO, YO A LA PLAYA

Los embalses extremeños son el destino veraniego de aficionados franceses, italianos, belgas y suizos | La Serena, García de Sola, Zújar, Orellana o Cijara, pero también Alcántara y Valdecañas son un reclamo de fama mundial

Denis y Thierry, dos amigos galos, salen a pescar guiados por el extremeño Zoilo Montero (en el centro de la lancha), en La Serena. :: A.A.

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMERO     |     Cáceres     |     

En Orellana La Vieja (2.756 empadronados) viven 17 franceses, que son más que los que hay en Mérida, que tiene veinte veces más habitantes (59.187 residentes), según el INE. Esta extravagancia estadística tiene un culpable: la pesca. Los enormes luciopercas, los barbos gigantes, los black-bass colosales, los lucios como elefantes…

A por estos últimos han venido este verano Denis y Thierry, dos amigos franceses que viven en la periferia de París y pasaron hace tiempo el medio siglo de vida. No hablan español, pero no es un problema, porque para eso ya están Stepháne Quinton y su ayudante, Zoilo Montero. El primero llegó a Extremadura hace doce años, fichado por una empresa con sede en Orellana La Vieja y dedicaba a guiar a pescadores extranjeros, principalmente franceses, por los embalses de Badajoz. Cuatro años después se independizó, empresarialmente hablando, y montó Extremadura Profishing, su propio negocio. ‘Guides et voyages de pêche en Extremadure, Espagne (Guías y viajes de pesca en Extremadura)’, anuncia en su web, que está en su idioma natal.

Siesta en hamaca playera

Stepháne Quinton Extremadura Profishing «No hay un sitio en Europa con tal abundancia de esta pesca en tan poco espacio como Extremadura»

Tiene toda la lógica, porque sus compatriotas son su principal clientela. También atiende a belgas, suizos -países francófonos los dos- e italianos, pero en menor medida, cuenta Stepháne, padre de una niña de doce años y un niño de diez que nació en Extremadura y hoy le acompaña en la jornada de pesca. A tres pasos de la mesa en la que padre e hijo comen acompañados, dos hombres se echan la siesta en una hamaca playera, ajenos a la música de Los Ronaldos y Chambao que suena en el chiringuito. Podría parecer una isla caribeña, pero estamos al pie del embalse de La Serena, el paraíso del pescador de depredadores.

Los durmientes son Denis y Thierry, amigos galos que podrían estar tirando la caña en Suecia, en Finlandia o en los Alpes suizos, pero pagarían por un día lo que aquí les cuesta una semana. Y sus posibilidades de que peces descomunales picaran no aumentarían. Hay bastante unanimidad entre los que saben del asunto en que no existe un lugar en Europa que concentre tantos depredadores tan grandes y en tan poco espacio. La Serena, Zújar, Orellana, Cijara, García de Sola…

«Para pescar lucios de buen tamaño, la mejor época es el verano», explica Quinton, que ofrece un servicio integral: guía, jornadas de pesca, alojamiento y comida. Él pone la embarcación y si el cliente lo necesita, también el material para pescar. Una semana en pensión completa sale por unos mil euros, aunque Denis y Thierry han viajado hasta Extremadura para pasar doce días, en los que tienen tiempo para pescar y también para conocer algunos de los atractivos turísticos que ofrece España y que, a veces, se resumen aludiendo a la buena vida.

En un día normal, Stepháne queda con los pescadores sobre las ocho y media de la mañana, y visitan uno o varios embalses, según la época del año y la especie concreta que quieran capturar. «No nos ceñimos a la provincia de Badajoz -explica el guía galo afincado en Orellana La Vieja-, sino que también vamos a Alcántara o Valdecañas, que también son buenos sitios y quedan a menos de doscientos kilómetros».

En la región del país con más kilómetros de costa interior, la pesca le disputa el liderazgo en licencias deportivas nada menos que al fútbol. La riqueza de Extremadura en este ámbito hace que su nombre aparezca con frecuencia en los foros de Internet que dan cuenta de asombrosas capturas. De hecho, la web de la empresa de Quinton, lo mismo que la de Pesca Extremadura, otra firma también afincada en Orellana y regentada por un francés, están llenas de fotografías que muestran a pescadores sonrientes sosteniendo con los dos brazos peces monumentales.

La mayoría ha conseguido esas piezas mayúsculas en la época de mayor actividad, que empieza en febrero y termina en el inicio del verano, según el año. Aunque hay excepciones, como el lucio, que se da mejor en julio que en la segunda mitad de agosto. Él es el eje en torno al que giran las vacaciones extremeñas de Denis y Thierry, los dos amigos franceses que visitan la región por cuarta vez. Compatriotas suyos empezaron así y acabaron comprando una casa y quedándose a vivir en Orellana La Vieja, Badajoz, Extremadura, el paraíso de la pesca de depredadores.

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