El mundo de la pesca deportiva

 

 

 

El nivel local es considerado bueno, aunque no tanto como el de otros países de la región. De todas maneras, Chile será el anfitrión del sudamericano de abril próximo.

Por Felipe Hurtado H. // Foto: GettyImages Octubre 26, 2017

Con tantos kilómetros de océano, además de ríos y lagos, en Chile la pesca deportiva tiene un potencial enorme. Y así lo ven sus cultores.

La pesca deportiva en el país es una disciplina administrada por la Subsecretaría de Pesca, dependiente del Ministerio de Economía, y el Servicio Nacional de Pesca, entre cuyas funciones aparece delimitar las temporadas, el cupo de captura y su tamaño. Para eso entrega un documento bianual en el que aparece bien claro todo lo que se puede y lo que no se puede hacer, también el cuándo y el dónde.

La legislación establece ahí que se trata de una actividad recreativa y que los productos que deriven de ella no pueden ser comercializados.

Las épocas del año en que se puede practicar la pesca deportiva están programadas de acuerdo a la especie, a la zona del país y los meses en que se permite.

Algunas pueden durar cuatro meses (trucha), otras seis (salmónidos entre la Arica y Los Ríos) u ocho (pejerrey chileno), y están las que se pueden realizar todo el año (pejerrey argentino y los salmónidos en los lagos General Carrera, Cochrane
y O’Higgins).

CÓMO LLEGAR

Para convertirse en un pescador deportivo con todas las de la ley se debe conseguir la licencia que emite el Servicio Nacional de Pesca. Basta con presentarse con la cédula de identidad y pagar por ella.

Los precios varían según el tipo de aguas. La de aguas marinas cuestan $5.300 al año, y la de aguas continentales, $8.000. Si
quiere ambas, el combo está fijado en $10.600. Para los extranjeros, el costo es de $39.600.

Si el objetivo es algo más que recrearse y pica el bichito de la competencia, el próximo paso es anotarse en uno de los cientos de clubes que existen en el país y participar de los selectivos que lo pueden llevar hasta alguna de las fechas del Nacional, que por temporada realiza entre 10 y 12 fechas.

“La gente que le gusta pescar, se mete primero en los tranques. Luego van aprendiendo y se acercan a los más experimentados, que les enseñan de nudos y de los tipos de anzuelo”, explica Guillermo Smith, uno de la vieja guardia, con más de 30 años de experiencia y varios títulos a cuestas.

“Tenemos deportistas muy buenos y un gran semillero en infantiles y juveniles”, agrega José Luis Carrasco, director de la Federación de Caza y Pesca.

Y la competencia suele ser dura y numerosa. “La semana pasada, en Constitución, tuvimos alrededor de 120 inscritos en todas las categorías”, agrega el dirigente.

“Normalmente los campeonatos se realizan en la zona central, por un tema de costos. Nos movemos frecuentemente entre la Región de Coquimbo y el Maule, aunque también a veces podemos llegar hasta Cañete, en el Bíobío, o Victoria, en La Araucanía. A la gente de más al norte le complican las distancias. Cada etapa del Nacional son de dos días, que parten con un cena de bienvenida”, cuenta Carrasco.

La cantidad de deportistas federados se calcula en alrededor de 7.000, que se dedican a practicar las modalidades más clásicas de esta disciplina: la pesca de lenguado, de pejerrey argentino y chileno, playa variada (todas las especies menos las en veda), la escollera (en orilla de costa) y la embarcada (sobre una lancha).

Hoy en día, el deporte quiere estar a tono con los tiempos y se ha vuelto ecológico. “Hace cuatro años, implantamos el concepto de que todo se devuelve al mar. Todavía falta que lo hagamos en todas las competencias, pero para allá vamos”, asegura el director de la Federación.

El ganador se define por el que pesca más piezas, las que para la suma se lanzan a un balde con agua (el tipo es acorde al lugar donde se compita) con oxigeneradores, para liberarlas una vez que el juez la fiscaliza. La competencia se efectúa por equipos, aunque también se entregan premios individuales; cada pescador no puede pasar más de una hora seguida con la caña.

En la actualidad, el primer lugar se lo pelean entre las escuadras de Santiago y las de Valparaíso, seguidas a cierta distancia por las de Talca.

El rango etario de los participantes es bastante amplio. Va desde los 13 a los 70 años. La mayoría son hombres, aunque no en una cantidad tan abrumadora como se esperaría. En la Federación creen que un 30% corresponde a mujeres.

“Es una actividad que involucra mucho a la familia. Van las parejas y los hijos”, subraya Smith, sobre una situación que ayuda a que la presencia sea variada.

¿Y cuáles son las mejores “canchas”? En la zona central se suele mencionar el lago Rapel, los tranques del sector de San Felipe y Los Andes, además de Constitución y Angol, ya un poco más al sur.

Smith advierte que “todas son buenas y todas son malas canchas. Eso siempre depende. En Constitución, en el Nacional de la semana pasada, los que más sacaron lo hicieron con nueve piezas. A veces esto es como la vela cuando no hay viento. La cantidad no está garantizada en ningún lado”.

Un experimentado como él entrega algunos datos para sacarle provecho a las circunstancias más difíciles. “Hay que saber leer el mar, darse cuenta dónde están los pozones y en qué lugar se pescan las diferentes especies. El lenguado se da con la marea baja, porque entra a comer y se queda. La pesca variada, en cambio, es con marea alta”.

SUDAMERICANO A LA VISTA

Con tan amplio terreno para desarrollar la actividad, una pregunta que da vuelta es saber cómo está la disciplina en comparación con el nivel regional, a propósito del Sudamericano de Clubes que pronto se realizará en Brasil. “Más o menos”, reconoce Carrasco, sincero. Cuenta que brasileños, paraguayos y uruguayos tienen una competencia interna más fuerte y que eso se nota a nivel internacional.

Smith, un pescador con tres décadas en esto, es menos tajante. Recuerda que hace cuatro años Chile ganó el evento subcontinental que se realizó en el país. “Ser local trae bastantes ventajas, porque la pesca es distinta en cada lugar y no es fácil adaptarse. A ellos también les cuesta cuando vienen”, asegura.

Chile volverá a ser anfitrión del Sudamericano el próximo año, en una fecha todavía por definir dentro de abril. También falta conocer la sede; las opciones son Constitución, la Quinta Región y La Serena. El elegido será el que pueda comprometer el mayor apoyo para recibir a unos 120 especialistas de la región. Hay que estar a tono, dicen.

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