El siluro amenaza la pesca en el Alto Duero

 

 

MEDIO AMBIENTE

Se piden medidas efectivas para controlar la extensión de la especie

Un pescador con un siluro. – Ical

La extensión del voraz siluro por toda la cuenca fluvial del Duero desde la cabecera del río constituye un «riesgo real» y pescadores de Soria, incluso el jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente en la provincia, advierten de la posibilidad de que esta especie termine colonizando la Comunidad por la acción de algún desaprensivo y acabe con especies de importante valor comercial y deportivo para Castilla y León.
El presidente del Club de Pescadores de Almazán (Soria), Juan Pablo Martínez, advirtió a la Consejería de Medio Ambiente que es necesario poner los medios suficientes para que el siluro, el pez devorador, que campa a sus anchas por el Duero a su paso por Soria y los embalses de Los Rábanos y la Cuerda del Pozo, no alcance el río en su zona media o baja, e incluso llegue a León, ya que con sus 3.000 kilómetros de pesca truchera, está considerado «el paraíso» para cualquier aficionado del deporte fluvial. Los cinco clubes de pesca de la provincia llevan años reivindicando que en el Alto Duero se pongan las medidas adecuadas (descastes en masa) para eliminar esta especie invasora conocida como «el basurero de los pantanos», que se lleva por delante cualquier cosa que se ponga al alcance de su boca.
«Debido a su proliferación es imposible erradicarla en la cabeceral Duero y pensamos que no es descabellado que llegue a Valladolid, Burgos, Zamora y finalmente a León. Todos los ríos de la Comunidad confluyen en éste», recordó Martínez, quien reiteró que es necesario poner los medios económicos y materiales para erradicar esta especie, ya que de lo contrario pondrá en entredicho la pesca en Castilla y León.
A principios de julio, Jesús Aldea, miembro del Club Deportivo El Campano y de Pesca San Saturio, pescó junto a varios jóvenes diez ejemplares del voraz pez en el río Duero a su paso por la capital. A pesar de que el depredador no será capaz de remontar la presa del Molinete en la zona del Soto Playa, reconoce que, es factible, que a cualquier «iluminado pescador» se le puede ocurrir echarlo un poco más abajo.
Los siluros, que necesitan de aguas profundas y calurosas para sobrevivir, han sido capaces de adaptarse a la climatología de Soria, por lo que actualmente se pescan ejemplares con tres años de edad que pueden medir hasta 30 centímetros y pesar unos 17 kilos. La especie tiene una edad media de 80 años y puede llegar a pesar hasta 120 kilos. Además, destacó su capacidad para reproducirse; una puesta de huevos puede oscilar desde los 30.000 hasta los 200.000.
«Sabemos que es difícil eliminarlo porque su hábitat esta en aguas profundas, pero sí podemos controlarlo. El primer brote de cangrejo señal también apareció en el Duero y ahora la especie está en cualquier sitio con masas de agua. Esto se puede trasladar al siluro», indicó.
En este aspecto, Juan Pablo Martínez invitó a reflexionar acerca de lo que puede llegar a comer un pez de ese tamaño y si es capaz o no de acabar con truchas y otras especies con valor comercial de Castilla y León.
Por su parte, Jesús Aldea insistió también en la necesidad de multar de forma efectiva a aquellos que transporten el pez vivo y que se permita a los pescadores de la provincia a realizar descartes intensivos con alburnios vivos para ir controlando la especie. Por su parte, el jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente, José Antonio Lucas, no descarta que se realicen algún tipo de muestreo en octubre, cuando haya bajado el nivel de agua del Duero y los dos pantanos sorianos, y pidió a los pescadores que si pescan ejemplares lo notifiquen para tener conocimiento oficial de ello. «Tenemos que tener constancia de dónde se ha encontrado la especie para tenerla acotada».
En febrero, el Servicio de Medio Ambiente, con el control de los agentes, realizó una jornada de descarte sin que se logrará capturar ningún ejemplar. Lucas señaló que el siluro, que apareció en España en el Ebro, embalse de Mequinenza, se introdujo en Soria por «sueltas ilegales», y añadió que el problema es que ya habitan ejemplares de varias generaciones, por lo que se han adaptado al medio. Asimismo, reconoció que existe un riesgo «real» de que se extienda aguas abajo de la presa de Los Rábanos, lo que provocaría que llegase a otras provincias de la Comunidad autónoma, donde, incluso, encontraría mejores condiciones para desarrollarse que en Soria.

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