Fiscalía y CHE analizan los daños «irreversibles» del lodo en el Guadalope

El vertido de barro desde Santolea ha «arrasado» la fauna del río de los 30 kilómetros que llegan hasta la presa de Calanda

La ataguía construida a los pies de Santolea está en entredicho. / Ríos con vida

 | Ene 28, 2019

La Fiscalía de Medio Ambiente de Teruel ya ha abierto diligencias sobre la «catástrofe medioambiental» que sufre el río Guadalope en el tramo entre los embalses de Santolea y Calanda. Del mismo modo, el Gobierno de Aragón y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ya han comenzado a elaborar una serie de informes con el objetivo de comprobar el estado en el que se encuentra el río tras el vertido de lodos, que todavía hoy continúan saliendo de Santolea con objeto de las obras de ampliación del embalse.

La voz de alarma respecto a la situación la dio la Asociación Ríos con Vida, que denunció la «catástrofe medioambiental» y los daños «irreversibles» que podía causar el vertido de lodos sobre el tramo de 30 kilómetros del cauce entre los embalses de Santolea y Calanda. «El daño que se ha hecho es tremendo e irreparable. El lodo colmata totalmente los fondos y el lecho del río, de forma que no permite la supervivencia de toda la fauna dentónica que está debajo del agua», lamenta José María Blasco, presidente de Ríos con Vida en Aragón.

La asociación ha sido la encargada de denunciar esta situación y ha puesto sobre aviso a los agentes del Seprona de la Guardia Civil en Teruel, que se han encargado de abrir una investigación para depurar responsabilidades. De igual modo, tanto el Gobierno de Aragón como la CHE están realizando informes para conocer la afectación que está teniendo la situación sobre la fauna y la flora de río.

Una ataguía mal concebida para proteger el Guadalope

Ríos con Vida cuestiona las medidas implantadas por la empresa adjudicataria de las obras y la promotora, que se trata de la empresa pública Acuaes, para controlar las afecciones que podrían tener las obras del recrecimiento de Santolea sobre las aguas del río Guadalope. Y es que tal y como marca la Declaración de Impacto Ambiental aprobada en 2017, la promotora de las obras propuso diferentes medidas «para reducir las afecciones por la acción de los limos arcillosos» que aparecerían tras el desembalse de Santolea.

De manera preventiva se construyó una ataguía temporal, una balsa de decantación para evitar que el barro se acumulara en los fondos y superficie del río. «Para la cantidad de miles de toneladas que tiene que decantar, pensamos que está, técnicamente, muy mal hecha. Personalmente no logro entender cómo se ha hecho tan mal el desembalse», comenta Blasco, que incluso señala que la balsa de decantación debería haber sido de «mayores dimensiones».

Viendo lo sucedido, las medidas preventivas realizadas por la empresa adjudicataria de las obras quedan en entredicho, aunque no es lo único. Desde el territorio también apuntan a fallos a la hora del vaciado de Santolea. El desembalse comenzó en noviembre debido a las obras de recrecimiento y con el pantano casi vacío, llegó la gota fría. Copiosas precipitaciones que removieron los sedimentos del fondo del embalse y que acabaron por convertirse en lodo. «El agua que salía de Santolea era auténtico chocolate», destaca Blasco.

Soluciones complejas y costosas para mejorar la situación del río

La situación preocupa sobremanera a los ecologistas, que califican de «irreversibles» los daños ocasionados sobre la fauna del río Guadalope. «Lo que está sucediendo no es nuevo. Pasó lo mismo en el embalse de Barasona. El vaciado no se realizó de la manera correcta y el río Cinca quedó dañado. De hecho, la fauna que ahora tiene el río no tiene nada que ver con la que había antes de esta acción…». Según José María Blasco, esta situación se podría repetir en el Guadalope próximamente.

En cuanto a las posibles soluciones, desde Ríos con Vida las califican de «complejas y costosas». Una de las opciones que barajan es la de paralizar el desembalse de Santolea y esperar a que la presa se vuelva a llenar, para después vaciar con agua limpia y ayudar a la limpieza del río; acción que debería venir acompaña con un trabajo físico sobre el terreno. «Será una labor que necesitará de mucho trabajo y esfuerzo, pero es primordial que se haga algo ya. Si esto sigue igual es posible que los lodos lleguen a la presa de Calanda y el barro pueda continuar aguas abajo e incluso llegar hasta el Civán», alerta Blasco.

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