La CHJ gastará más de 100.000 euros para el control del mejillón cebra

Sale a licitación el «seguimiento» de esta especie exótica invasora – Desde 2005 se conoce su presencia en el Xúquer, pero no en qué cantidad

Miriam Bouiali   |   València 07.05.2017

La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha sacado a licitación un contrato por valor de casi 100.000 euros para llevar a cabo el «control y seguimiento del mejillón cebra en el ámbito de la demarcación». La CHJ ofrece una licitación total de 119.972,47 euros para controlar la evolución del Dreissena Polymorpha durante, como mínimo, 24 meses, en toda la demarcación del río Xúquer.

Esta licitación -a la que las empresas pueden optar hasta el 15 de junio- tiene como objetivo poder realizar un informe detallado de en qué zonas del río está presente este molusco y en qué cantidad. El importe del contrato -que se puede prorrogar otros 24 meses- alcanza los 198.301 euros finales.

Hasta ahora, se conoce la presencia del conocido como mejillón cebra, pero no la cantidad, como ya informó Levante-EMV.

A pesar de que en los análisis que el Ministerio de Agricultura y Pesca realizados en los embalses en 2016 no se han encontrado larvas, en 2014 los técnicos de la confederación sí detectaron en Embarcaderos, Cortes II, Tous y en varios azudes y canales, donde también había ejemplares adultos. Antes, en 2005, fue la primera vez que se detectó esta especie invasora en aguas del Xúquer, en concreto, ejemplares muertos en los embalses de Sitjar y Forata.

Además, en Alarcón y Guadalest se detectó presencia ocasional y testimonial de larvas; y El Molinar, Contreras, Bellús y Beniarrés son susceptibles de ser colonizados por mejillón cebra por encontrarse aguas abajo o muy próximos a masas de agua ya afectadas, según el ministerio.

Por eso, en algunas zonas -varias de ellas con un gran uso lúdico por parte de la población- se decidió limitar la navegación o se ha confinado a las embarcaciones, para evitar la propagación de este molusco, que está considerado como especie exótica invasora.
Esta bivalva de agua dulce puede llegar a medir hasta tres centímetros. Similar al común, pero con la concha rayada (de ahí su nombre), se reproduce con gran facilidad en el ecosistema de otras plantas y animales marinos, donde se alimenta de nutrientes necesarios para otras especies autóctona, a las que al final desplaza.

Las embarcaciones, los artilugios de pesca, el agua de los cebos… ahí pueden habitar larvas del mejillón cebra. Además, los ejemplares adultos suelen adherirse a los cascos de las embarcaciones, a vegetación sumergida, a remolques… llegando incluso a inutilizar infraestructuras hidráulicas.

Hace unas semanas, pescadores aficionados de Sumacàrcer alertaban de la presencia de este molusco en el azud de Escalona, donde un buzo avistó colonias sumergidas.