Las grandes asociaciones de pescadores rechazan la comercialización del salmón

La Real Asociación Asturiana de Pesca y Las Mestas del Narcea creen que la propuesta del PP provocaría un aumento del furtivismo y la picaresca en el río

SÁBADO 09 DE ABRIL DE 2016

El pescador Fran Ruiz suelta un salmón que acaba de pescar.

  PEDRO DE SILVA MARBÁN

 

Con rotundidad y convencimiento las dos grandes asociaciones de pescadores de Asturias dicen no a la propuesta de retirada de la prohibición de la comercialización de salmones, truchas y reos lanzada por el PP. Joaquín Alperi y Enrique Berrocal, presidentes respectivamente de la Real Asociación Asturiana de Pesca y de la Asociación de Pescadores las Mestas del Narcea, han sido tajantes. Para Alperi supondría un grave error poner precio a los peces y permitir la venta de las capturas. Berrocal recuerda la situación en los ríos previa a la prohibición. Ambos coinciden en que la comercialización provocaría un aumento del furtivismo y la picaresca en el río.

Esta semana el diputado popular Luis Venta, el presidente de la sociedad de pescadores El Esmerillón, Antón Caldevilla, y el presidente de la Asociación de Hostelería de Parres (HOTUPA), Belisario Suárez, abogaron por la retirada de la prohibición de comercialización de salmónidos (salmón, trucha y reo ) procedentes de los ríos asturianos. Luis Venta calificó la prohibición como capricho absurdo por parte del Principado y destacó en término generales que la retirada de la prohibición generaría creación de empleo, economía y turismo. En la misma línea, el presidente de los hosteleros de Parres, estimó que la medida supondría un importante recurso turístico y apostó por rular los peces de los ríos del oriente de Asturias en Arriondas para convertir así la localidad en “la capital española del salmón”. El presidente de El Esmerillón subrayó que dicha medida no supondría un incremento de la pesca, ya que se mantendría el cupo de cuatro ejemplares por pescador, y que ayudaría a tener un mayor control del furtivismo y de la venta ilegal de estas especies fuera de carta en algunos establecimientos hosteleros.

El resto de partidos políticos aún no ha manifestado pública opinión al respecto, si bien  hace tan solo unos meses todos, a excepción de Foro, rechazaron la propuesta de reforma de la ley de pesca presentada por el PP.

Cabe recordar que la Ley de 18 junio de 2002 de “protección de los ecosistemas acuáticos continentales” prohibió la comercialización de cualquier especie piscícola, con excepción de los ejemplares procedentes de los centros de acuicultura debidamente autorizados,  invocando un desarrollo sostenible que permita la conservación y mejora de los recursos para el disfrute de las generaciones venideras (art. 20, cap.II, tít.III).

Por otro lado, durante la pasada temporada se precintaron un total de 1.094 salmones en los cinco ríos salmoneros asturianos; y el censo de salmones para la reproducción en el conjunto de los cauces tras el cierre del período de pesca fue de menos de 3.000 ejemplares.

Joaquin Alperi, presidente de la Real Asociación Asturiana de Pesca, con 2.500 socios, y Enrique Berrocal, presidente de la Asociación de Pescadores Las Mestas del Narcea, con más de 1.000 asociados, exponen sus razones para Asturias24:

¿Cuál es la posición de las asociaciones que presiden respecto al planteamiento realizado por el PP, HOTUPA y El Esmerillón?

Joaquín Alperi: La pesca en Asturias es deportiva, pues se trata de un deporte, una afición. Entendemos que sería un error poner precio a las especies y permitir vender las capturas. La reglamentación europea de la pesca en aguas continentales va en la línea de proteger las especies, y la RAAP comparte esta línea.

Enrique Berrocal: Las Mestas es contraria a la comercialización de salmones, truchas y reos. Hemos debatido precisamente esta cuestión en asamblea, que ha respaldado mayoritariamente la necesidad de mantener la prohibición.

La prohibición, ¿es capricho, como se ha comentado, o es necesidad? ¿Cómo se regula la comercialización en otras comunidades?

J.A.: Somos siete las asociaciones colaboradoras del Principado, más otras tantas que también  participan, las que estamos haciendo esfuerzos en labores de repoblación y limpieza de los ríos. Ya nos encontramos con suficientes problemas, la alta densificación de las poblaciones de cormoranes y nutrias en algunas zonas, por ejemplo, como para añadir uno más. Es triste que mientras las asociaciones trabajamos para que haya peces en los ríos, los que se tienen que ocupar de legislar, se empeñen en acabar con todo. Respecto a la regulación en otras comunidades, está prohibida la comercialización, y en el caso de la trucha las normativas cada vez son más restrictivas: en Cantabria se ha bajado el cupo de capturas a seis ejemplares por pescador y día, y en Castilla y León la pesca con muerte se limita a ciertos cotos y áreas restringidas. En Galicia la comercialización de las especies piscícolas está prohibida desde el año 1992.

E.B.: Entendemos que es una necesidad. Recordamos la situación en los ríos antes de la prohibición. Desde Las Mestas trabajamos muy focalizados en la repoblación y mantenimiento del Narcea-Nalón para procurar que haya peces en el río y para que los pescadores puedan practicar la pesca cumpliendo la normativa. En otras comunidades la legislación es similar respecto a la venta.

Recurso turístico frente a recurso natural: el salmón es una especie escasa en Asturias y que precisa protección. ¿Hay otras formas de fomentar el turismo vinculado a los ríos y la pesca?

J.A.: En Asturias hay muy buena hostelería y gran variedad y calidad de productos, así que no veo la necesidad de tener que recurrir ahora a salmones, truchas o reos para generar una oferta suficientemente atractiva. Los hay que quieren potenciar el turismo y lograr beneficios en los negocios sin cuidar las cosas que precisamente pueden atraer visitantes. En otros países se potencian los servicios relacionados con la pesca, se hacen esfuerzos para tener poblaciones saneadas de peces, se da la importancia necesaria a la vigilancia, se legisla la figura de los guías de pesca… Aquí no pasamos del intento. Un buen ejemplo de la dejadez es lo que ha pasado con la licencia interautonómica, que permite pescar en varias comunidades con una licencia única. Es una buena oportunidad para atraer deportistas de fuera de Asturias, para generar visitas. El Principado suscribió el convenio junto a otras seis comunidades, pero no se puede gestionar la licencia desde aquí, ni presencialmente ni a través de la web del Principado. Cada comunidad percibe los ingresos generados por cada licencia, pero los asturianos tenemos que gestionarla desde León, por ejemplo. Muchos pescadores de otras comunidades contactan con nosotros para saber cómo gestionarla y tenemos que derivarlos.

E.B.: Las alternativas están relacionadas con la propia pesca, no con consumir los productos del río, con el riesgo de que algunos aprovechen para dar gato por liebre. Los esfuerzos deben hacerse en lograr que haya peces suficientes para que los aficionados acudan al río. Desde hace años intentamos fomentar una pesca sostenible, con muerte y también sin muerte, siempre teniendo en cuenta que la prioridad es que haya salmones. Las solicitudes que antes venían desde fuera de Asturias no están llegando en los últimos años, porque el que saca un coto lo que quiere es pescar, ver peces. Y la vigilancia es escasa, porque no hay medios. El tema de la licencia interautonómica no está funcionando porque se ha lanzado sin haber previsto ni preparado la gestión que entraña. No tiene ni pies ni cabeza no poder obtenerla desde Asturias.

Desde El Esmerillón defienden que la retirada de la prohibición ayudaría a reducir el furtivismo y a tener un mayor control de la venta ilegal fuera de carta.

J.A.: Todo lo contrario. Al ponerle precio a los peces algunos intentarán pescar como sea y en la cantidad que sea para venderlos. Hay  picaresca y la vigilancia de los ríos no pasa por su mejor momento: la guardería va reduciendo medios y efectivos y se dedica a tareas muy diversas, administrativas o ajenas al control de la pesca. Respecto a la venta ilegal, algún negocio se ha llevado un buen susto este año a causa del microchip de seguimiento que tenía insertado un salmón.

E. B.: Todo lo contrario. Tenemos la experiencia de la situación anterior a la prohibición. La mayoría de los pescadores cumple la normativa, pero unos pocos hacen mucho daño. La existencia del cupo no limita nada. Por un lado, está la picaresca: pesco un salmón y lo precinta un familiar o un amigo, para venderlo. Por otro, están las redes en los estuarios y demás malas prácticas que todos conocemos para sacar peces del río.

¿Se han puesto en contacto las distintas formaciones políticas con las asociaciones mayoritarias para conocer su opinión al respecto?

J.A.: De momento, nadie nos ha consultado. Pero nuestra posición es conocida desde hace años.

E.B.: Nos han consultado desde Ciudadanos, PSOE y PP. A todos les hemos expresado nuestra posición.

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