Licencia para pescar todo el año

 

La piscifactoría de Campezo cuenta con un lago que acoge a una nutrida población de truchas durante los 12 meses

PABLO JOSÉ PÉREZ P.J.P. – Lunes, 24 de Abril de 2017

Itziar Asteasuinzarra, hija del fundador de la piscifactoría, gestiona junto a sus dos hermanos el doble negocio que supone una gran superficie como la descrita, que produce truchas comerciales, con el espacio de ocio enclavado en el lago de pesca al que se puede acudir todo el año.

CAMPEZO Pescar truchas ya no es privativo de ese tiempo marcado como temporada por las autoridades autonómicas. Los aficionados a ese deporte y aquellas personas que disfrutan de un día de fiesta con hijos o nietos en un espacio natural al aire libre tienen la posibilidad de disfrutar de unos lances en el lago de pesca piscifactoría Nuestra Señora de Ibérnalo, NUSI, de Santa Cruz de Campezo, que abre sus puertas todos los días del año.

La anfitriona de la instalación es Itziar Asteasuinzarra, hija del fundador de esa piscifactoría, que gestiona junto a sus dos hermanos el doble negocio que supone una gran piscifactoría, que produce truchas comerciales, con el espacio de ocio que es el lago de pesca.

Durante los días del invierno pasado y a lo largo de esta primavera “acuden sin faltar casi ningún día”, los latigueros, los pescadores más espectaculares, ya que hacen bailar los sedales sobre la superficie del lago, atrayendo con sus moscas la atención de las truchas y ofreciendo unas entradas espectaculares de esos salmónidos. Lo mejor de este deporte es que las capturas son devueltas al agua, ya que se trata de pesca sin muerte.

La piscifactoría se encuentra muy cerca del casco urbano, entrando por la carretera que hay entre las instalaciones deportivas y el río Ega. Tras pasar el aparcamiento de autocaravanas, unos trescientos metros más adelante se encuentra el acceso de este criadero de truchas que fue constituido en 1969 por el padre, José Ignacio. Se ubica en terrenos de su propiedad con una serie de instalaciones acuáticas dedicadas a la producción de truchas arcoíris de acuerdo a la autorización concedida por el Ministerio de Agricultura y por la Dirección General de Montes, Caza y Pesca Fluvial y por la entonces Jefatura Provincial de Navarra-Álava. Cuenta también con una autorización para el aprovechamiento de aguas del río Ega, de mil litros/segundo, así como con el permiso oportuno para el vertido de aguas residuales tras el tratamiento en una balsa de decantación al mismo cauce del Ega.

El complejo se extiende a lo largo de 550 metros en paralelo al río y cuenta con dos zonas diferenciadas. En una de ellas hay 750 metros cuadrados de canales que conectan 36 piscinas rectangulares que ocupan 3.500 metros cuadrados, 18 piscinas circulares en 700 metros cuadrados y 52 piscinas de alevines que se reparten sobre 600 metros cuadrados. En la otra, dedicada al ocio, están las dos balsas, una dedicada a la pesca de ocio y la otra destinada a la decantación del agua utilizada en la piscifactoría.

La primera de esas zonas tiene un acceso limitado, ya que es donde producen las truchas que van a los mercados y es la única en el listado de piscifactorías de trucha arcoíris de Euskadi. Las comercializan con tres presentaciones: entera, eviscerada y trucha asalmonada garantizando su calidad ya que la piscifactoría tiene implantado un Sistema de Seguridad Alimentaria, APPCC, Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos, así como un procedimiento de trazabilidad que asegura el seguimiento de cada trucha. Para la reproducción utilizan huevas de proveedores homologados que garantizan la ausencia de manipulación genética, la ausencia de enfermedades contagiosas y el certificado de origen.

En la segunda zona es donde los visitantes pueden disfrutar con las cañas y en las zonas de descanso. Y lo pueden hacer durante todo el año, como argumenta Itziar Asteasuinzarra, excepto en fechas muy concretas, como son los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes y sus vísperas por la tarde… Y durante las fiestas de Santa Cruz de Campezo, que suelen caer en la primera o segunda semana de septiembre. La apertura suele ser invariable, a las nueve y media de la mañana, y el horario se extiende hasta las ocho de la tarde en primavera y verano y hasta que oscurece durante el resto del año. Los visitantes solo deben preocuparse de llevar caña y aparejos y si alguien no tiene o se olvidó no debe sufrir por ello, ya que en la propia piscifactoría se la alquilarán por un precio simbólico.

Los propietarios saben que la mayor parte de los que acuden son familias dispuestas a pasar un día divertido, pero también se organizan visitas desde los colegios y para ellos se han creado programas especiales. En ellos se contempla la recepción con una charla sobre todo lo relacionado con la cría de la trucha, tipo de trucha, reproducción, clasificación o alimentación, entre otras. También se ofrece un par de horas de diversión en el lago pescando, comida en las instalaciones, que deberán llevar los estudiantes, y finalmente una hora de taller para realizar una disección y conocer las partes interiores de la trucha.

AL DETALLE

Ubicación. Tras pasar por el aparcamiento reservado para autocaravanas de Santa Cruz de Campezo, unos trescientos metros más adelante se encuentra el acceso a este criadero de truchas que fue construido en el año 1969.

LA CIFRA

500

El complejo de la piscifactoría y el espacio reservado a ocio se extienden a lo largo de 550 metros en paralelo al río. Como ya se ha referido, se compone de dos zonas diferenciadas. En una de ellas hay 750 metros cuadrados de canales que conectan 36 piscinas rectangulares, que ocupan 3.500 metros cuadrados; 18 piscinas circulares en 700 metros y 52 piscinas de alevines sobre 600 metros cuadrados.

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