Los pescadores deberán devolver las truchas al río en todo el paseo fluvial

Las restricciones se amplían ahora al tramo entre el Parque dos Condes y Piñeira

LUIS DÍAZ   /   MONFORTE / la voz, 17 de marzo de 2016

La ampliación de la modalidad de pesca sin muerte al último de los tramos del paseo fluvial del Cabe será una de las novedades destacadas de la temporada que comenzará este domingo.

Los pescadores podrán lanzar sus señuelos al agua entre la presa del Parque dos Condes y el puente de Piñeira. Pero si se le ocurre picar a alguna trucha, deberá volver de inmediato al agua. Los aparejos que utilicen tendrán que ajustarse, por lo demás, a las condiciones que rigen en esta modalidad, en la que solo se permiten anzuelos sin arpón para que los peces sufran el menor daño posible.

Anteriormente, la pesca sin muerte era la única práctica autorizada entre las presas del Parque dos Condes y del Club Fluvial y entre los puentes de Piñeira y Canaval. Ahora se extenderá desde el puente de Piñeira hasta la presa del Club Fluvial, con lo que se suprime el tramo libre que existía en pasadas temporadas aguas abajo del Parque dos Condes. La iniciativa partió a la sociedad de pesca Val de Lemos y fue aprobada por la delegación de Medio Ambiente.

«Es un tramo de río en el que hay piezas de buen tamaño y se puede vigilar con facilidad desde el paseo. Al estar muy transitado, es difícil que alguien se arriesgue a llevarse las truchas a casa. La gente tiene que entender que la pesca ya no es lo que era, que hay que ir al río a divertirse y no a buscar comida», dice el presidente de esta sociedad, Roberto Martínez.

La decisión de ampliar la zona de pesca sin muerte ha despertado, sin embargo, la previsible polémica entre el colectivo de pescadores. Algunos incluso barajan la puesta en marcha de una campaña de recogida de firmas para que Medio Ambiente reconsidere su decisión. El creciente número de cormoranes que se instalan en ese tramo durante los meses de invierno, y la consiguiente merma de truchas, avivan la controversia.

Descenso generalizado

Con la implantación de la pesca sin muerte se busca crear las condiciones para que el tramo superior del río se repueble de forma natural mediante el remonte invernal de las truchas. Aunque la bajada de la población de salmónidos es generalizada, el Cabe está entre los cauces más castigados por este descenso. La sociedad de pesca asoció esta circunstancia a los arrastres por las obras del corredor.

Trabas para la práctica del «varal», técnica de moda en las últimas campañas

Los aficionados a la pesca contemplan la nueva temporada con la resignación habitual en los últimos años. La caída de la población de salmónidos es tan alarmante que la reducción del cupo de piezas en muchos tramos pasa sin pena ni gloria. En la mayor parte del Cabe, por ejemplo, no se podrán capturar más de ocho piezas por jornada y pescador. «¡Cómo si fuese tan fácil!», se oye decir en una tertulia. En tiempos lo era, pero el panorama ha cambiado lo suyo. «Las épocas en que se podían coger cuarenta truchas se acabaron. El río ya no es capaz de reponer las truchas que se sacan», advierte el presidente de Val de Lemos.

Aunque la contaminación de las aguas resulta determinante, algunas técnicas de pesca parecen influir también en esta merma. La orden de la consellería no se limita este año a restringir el uso de los cebos naturales. También pone trabas por vez primera a la modalidad denominada «varal», en la que se pesca a mosca sin carrete y con una caña que suele alcanzar los ocho metros de largo. A partir de ahora, el sedal atado a la puntera deberá tener al menos la mitad de la longitud de la caña. Se trata así de ponérselo algo más difícil a los pescadores, que van camino de ser más que las truchas.

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