Mejoran los ríos para la pesca

 

 

 

Las fuertes lluvias de las últimas semanas han amainado provocando una bajada de caudal en los cauces leoneses que facilita las cosas a los pescadores.

08/04/2016

Los ríos leoneses bajan ya con menos caudal para satisfacción de los pescadores. JESÚS –

pedro vizcay | león

La tregua en la climatología, con días soleados y fuertes heladas nocturnas, ha hecho que los ríos normalicen algo su caudal y la situación para la pesca mejore, si bien ligeramente, para el fin de semana. Al menos los aficionados podrán salir a pescar con la posibilidad de acercarse a las orillas que, en la primera jornada, permanecían inundadas. Con todos los embalses superando el 90 % de su capacidad, se está desembalsando toda el agua que reciben y, en el caso del Esla, bastante más. Esto hace que los ríos regulados, que habitualmente se pescan bien a principio de temporada, discurran muy altos. La situación, sin embargo, podría cambiar de un día para otro en función de las necesidades de riego. La campaña todavía no ha comenzado y los canales están vacíos, pero esto va a cambiar muy pronto. En el momento en que parte del agua se derive para el riego la situación mejorará y mucho.

Aunque las aguas siguen bajando muy frías y verdosas por el deshielo, algunos ríos como los bercianos, que dependen en menor medida de la nieve, están pescables. El Burbia discurría muy bien de caudal el pasado miércoles al igual que el Selmo. Algo peor el Valcarce y también el Sil, muy altos ambos aunque con las aguas bastante claras. En la misma cuenca el Cabrera bajaba muy alto y con las aguas verdosas, mal para la pesca. Con caudales pescables y aguas relativamente claras discurrían Tuerto, Duerna y Eria. Estos ríos, que sufren estiajes tempranos, son muy recomendables para pescar a comienzo de temporada. Son, además, de los pocos que conservan poblaciones trucheras autóctonas que, en el caso del Tuerto, tienen una línea genética tan auténtica que los machos fueron seleccionados en su día para los cruces con variedades alemanas más resistentes y de crecimiento más rápido. Con las huevas embrionadas o los alevines desvesiculados se repoblaron los cursos medios del Esla, Porma y Orbigo con resultados a corto plazo excelentes, a largo plazo lo estamos viendo.

Todos los años, aunque se pesque mal al principio de campaña, aparecen las grandes truchas que hacen las delicias del aficionado. Aunque en demasiadas ocasiones se mienta sobre su procedencia, la experiencia me indica que en su mayor parte proceden de los embalses. Selgas de Ordás, el Balsón de Sardonedo, Barrios de Luna, Porma, Riaño… En las aguas embalsadas las truchas se van a la orilla cuando el nivel está subiendo. Al inundarse prados y riberas se aprovechan de las lombrices y otros gusanos que, junto con los peces pequeños, constituyen buena parte de su alimentación. Mas adelante, cuando comienzan los desembalses y el agua se calienta, se van hacia la profundidad y son más difíciles de capturar.

Pero no son truchas pantaneras exclusivamente. Con los ríos altos los salmónidos comen mucho más confiados y, aunque abundan poco, las grandes truchas necesitan reponerse de las frezas y del largo invierno. Es por ello que se alimentan todo lo que la digestión, difícil en aguas frías, les permite. Bien a cebo natural, o bien a cucharilla, pueden sacarse y de hecho se sacan grandes truchas en estos primeros días. Pescar a mosca resulta mucho más difícil aunque no del todo imposible.

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