Pescadores, al agua

LA RIOJA 20 AÑOS

La temporada de pesca comienza el 1 de abril con una población truchera en buenas condiciones a pesar de la meteorología y la novedad de la ampliación hasta el 30 de agosto como principal novedad

La población de trucha abre la temporada en buen estado. :: miguel herreros

DIEGO MARÍN A.                                                            Logroño                                                                       

El próximo domingo, 1 de abril, se abre la nueva temporada de pesca, con la principal novedad de que se alarga quince días más, hasta el 30 de agosto, aunque durante las dos últimas semanas sólo se podrá practicar la pesca sin muerte en las aguas trucheras de La Rioja. La ampliación se ha realizado por petición del colectivo de pescadores y porque no afecta a la gestión y aprovechamiento de la población piscícola, ya que es una pesca respetuosa.

En cuanto a las restricciones sobre las especies pescables, se mantiene la sentencia de junio de 2016 sobre la trucha arcoíris, que la declaró, junto a la carpa, «especie invasora». «Esto sigue igual, no se puede repoblar con estas especies y sólo se pueden pescar dentro de las estrategias de erradicación, su pesca conlleva su inmediata muerte, hay que sacrificar al animal», explica Miguel Ángel Moreno, jefe de la sección de Pesca de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de La Rioja. Dentro de las zonas autorizadas, no hay problema con transportar esos ejemplares, una vez muertos, para evitar su propagación.

El caso es parecido al del siluro, «que no se puede pescar en el embalse de Pajares, porque no lo hay, pero si se pescara habría que sacrificarlo; sin embargo, sí se puede pescar en el río Ebro; son especies negativas para el ecosistema y la ley exige su control para evitar que se extienda a otras zonas», argumenta Miguel Ángel Moreno. No obstante, es posible que en el futuro se habilite la trucha arcoíris como especie pescable, fuera de catálogo y posible de repoblar, pero se deberá tratar en el Parlamento.

Otra de las medidas que suscitó polémica en temporadas pasadas fue la prohibición de la cucharilla tradicional de tres anzuelos, variando a una cucharilla de un único anzuelo y sin arponcillo. «En este caso se ha flexibilizado un poco la medida con la inclusión del señuelo de pez artificial con dos anzuelos ya que con uno es insuficiente para que sea efectivo», expone el jefe de la sección de Pesca. Sin embargo, en los embalses se permite la utilización de la cucharilla tradicional sin arponcillo.

La trucha arcoíris y la carpa continúan catalogadas como especies invasoras

Tampoco hay grandes variaciones en cuanto a las zonas habilitadas para la pesca, sólo la habitual rotación de las áreas de alta montaña. Este año, por ejemplo, se abre el tramo del Bajo Urbión y el Alto Najerilla, cerrando el Alto Urbión y ríos como el Gatón y Tobía. «Lo que sí se ha hecho es unificar las condiciones de pesca en los embalses de Ortigosa y Mansilla, que ya están abiertos», declara Miguel Ángel Moreno. En ambos podrá pescarse del 18 de marzo al 30 de septiembre, con una talla mínima de 30 centímetros y estableciendo un máximo de tres truchas por pescador y día.

Este año se permite el señuelo de pez artificial con dos anzuelos

«Siempre recomendamos pescar en los cotos porque suelen tener mejor calidad y mejores poblaciones trucheras», dice Moreno. Y, en este sentido, los cotos riojanos más demandados son los de Viniegra, Anguiano, Villanueva y Viguera. En otros, como el intensivo de Anguciana, se mantendrá la gestión iniciada 2017, aunque este año exclusivamente en la modalidad de pesca tradicional, mientras que los cotos de La Grajera y Perdiguero están catalogados como de ciprínidos.

Sobre la pesca del cangrejo señal, se amplían las zonas habilitadas: en el Iregua se podrá pescar hasta la presa de río Antiguo y en el Najerilla hasta la presa del canal de margen derecha; además de ajustar los días hábiles para no interferir en la pesca de la trucha durante la ampliación en el mes de agosto.

La sequía

Uno de los temores de los pescadores riojanos era cómo podría afectar la sequía del año pasado a la población piscícola de la región, pero parece que no habrá problemas. «La principal población en La Rioja es la de la trucha común y es muy fluctuante, no es fácil prever su evolución. Pero el año pasado la sensación en verano era que las poblaciones estaban bastante bien, así que la expectativa es buena», cree Moreno. A pesar de la climatología adversa y la escasez de agua, los muestreos han evidenciado una mejora en el estado de las poblaciones trucheras después de dos temporadas muy negativas, lo que anima a seguir trabajando para recuperar el estado y la calidad de las poblaciones piscícolas.