Se abre la veda

DIARIO MONTAÑES

 

 

Los ribereños han madrugado para inaugurar la campaña de la trucha en los ríos cántabros

  • J. AHUMADA | T. SAN JOSÉ   |   CANTABRIA   |   1 abril 2017

escudo pesca

Puente de Santa Lucía. Diez de la mañana y hace fresco. Metidos en el río, dos pescadores, que han madrugado para dar comienzo a la veda de la trucha. “El día está bien para pescar, lo único, que hace un poquitín de viento”, cuenta Antonio Rebollo, de Molledo. Explica que lo ideal sería que estuviera algo nublado, sin frío y con el aire calmado. Y también le gustaría que bajase un poquito más de agua. “Pero es que este invierno apenas ha llovido”, añade.

Nadie mejor que los ribereños para analizar cómo será la temporada, que no se presenta demasiado positiva. “Las perspectivas son malas: no hay mucha agua… aunque ahora dicen que lloverá, y con eso igual sí que mejora la cosa”.

No es el único problema al que se enfrentan los pescadores de trucha esta campaña. “El cormorán está muy metido en el río, y eso es algo que están luchando desde las asociaciones. Dicen los entendidos que consume a diario su peso en truchas”.

Este año el cupo de capturas es de media docena. “Lo ideal sería que fueran menos, y tener más tramos de pesca sin muerte –como en el que está pescando, un poco más arriba del puente de Santa Lucía–. Estos son los que mantienen vivo el río: las truchas se quedan aquí y desovan”. Dice que una trucha tarda dos años y medio en empezar a criar, más o menos el tiempo que necesita para alcanzar el tamaño mínimo de pesca, 19 centímetros.

Rebollo tiene 32 años y empezó a pescar con nueve, cuando el cupo era de 16 peces. “Entonces pescaba hasta el más tonto. Ahora la trucha ha aprendido”. Dice que ha mantenido la afición desde pequeño: estar en contacto con la naturaleza, pasar un rato con los amigos… y seguir aprendiendo. Ahora está pescando a ninfa, un señuelo que imita a la larva del mosquito. Aquí se trata de engañar a la trucha, y dependiendo del momento del día o de la zona, se elige un cebo u otro, siempre artificial.

Modificaciones en el reglamento

Además de comprobar el estado de sus aparejos y de testar cómo se encuentran de poblados los ríos, los aficionados al lance del sedal habrán de tener en cuenta las modificaciones que la Consejería de Medio Rural ha establecido para regular la campaña de pesca continental que se ha iniciado este sábado. Esos cambios se refieren, principalmente, a la normativa sobre las zonas salmoneras, una prolija relación de la que da cuenta la Orden publicada el miércoles en el BOC y que a su vez modifica una Orden de noviembre pasado.

Más allá de esas peculiaridades -referidas a la fecha de apertura del periodo hábil de la trucha en algunos cotos, así como de las limitaciones a cierto tipo de cebos en el coto de Casatablas (río Asón) o de detallar el reparto de la gestión del tramo del Deva limítrofe entre Cantabria y Asturias, entre otras-, los pescadores tienen por delante cuatro meses para lancear y pelear con la trucha. Inicialmente lo podrán hacer en tramos de los ríos Agüera, Clarín, Asón, Besaya, Saja, Pisueña, Argoza, Nansa, Deva, Ebro e Híjar. Y a partir de mediados de mayo, también podrán entrar en los cotos salmoneros.

Los ríos bajan “bien de agua para pescar”, como señala a modo de resumen, y hablando del río Pas Elías, uno de los guardas de esta cuenca. En la comarca del Asón, los caudales que se han apreciado estos días “son normales, no excesivos”, señala Isidro, guarda de la zona, para quien, en su opinión, los ríos “necesitan más agua” entre otras cosas, dice, “porque no ha llovido lo suficiente2, algo que podría arreglar las precipitaciones que se anuncian justo para este fin de semana. Precisamente ese ambiente húmedo y lluvioso juega a favor de los pescadores, señala Elías, pues “días de lloviznas como éstos son buenos para la pesca”.

Los más de nueve mil pescadores -no hay datos de cuántas licencias se han cerrado ya que se pueden sacar durante toda la temporada, y en años anteriores rondaron esa cifra- tienen un cupo de seis ejemplares por día. Algunas asociaciones de pescadores critican esa limitación pues entienden que ante el progresivo descenso de la población de truchas en los ríos debería rebajarse aún más ese cuota.

Precisamente para colaborar a que las poblaciones de trucha en los ríos de Cantabria se mantenga aceptables las sociedades de pesca también son partidarios de que la Consejería actúe con batidas contra los cormoranes, predadores aguas arriba, y que, entre otras medidas, la talla mínima de todas las piezas pase de 19 a 21 centímetros.