Vedados y zonas de pesca sin muerte suman 75 kilómetros esta temporada

LEMOS

Biólogos y aficionados dudan de la eficacia de las tallas mínimas en las capturas

ROI FERNANDEZ

LUIS DÍAZ 
MONFORTE / LA VOZ 

Los tiempos cambiaron radicalmente para los pescadores. El indicativo más claro son las normas que establece cada año, al inicio de la temporada, la consellería competente. Sobre la que comenzará el 18 de marzo, con carácter general, pesan restricciones en 75 kilómetros de río del sur lucense. Lostramos sin muerte, en los que es obligatorio devolver la trucha al agua tras su captura, suman algo más de quince kilómetros. Cerca de sesenta permanecerán cerrados por completo a la pesca.

Las vedas no suelen afectar a ríos importantes sino a arroyosdonde la mayoría de los ejemplares están por debajo de la medida, que en ningún caso puede bajar de los diecinueve centímetros. La talla mínima aumenta, sin embargo, en los tramos de río que tienen una reglamentación específica. En los cotos de Cabe y Lor (A Labrada), y en otras zonas libres de ambos cauces, no se pueden capturar más de ocho piezas por jornada y no pueden bajar de veintiún centímetros.

Puede llegar o no

uede llegar o noLa talla mínima para las capturas ha ido en aumento en los últimos años con el objetivo de preservar las poblaciones de salmónidos. Algunos biólogos, sin embargo, sugieren que se está siguiendo una política equivocada al potenciar la captura de ejemplares adultos reproductores. «Un alevín puede llegar o no a ser adulto, por múltiples factores en los que no interviene solo la pesca», dice el presidente del club de pesca Monforte, Manuel Rodríguez Meira.

Por su parte, Roberto Martínez, presidente de la sociedad Val de Lemos, cuestiona abiertamente la eficacia del sistema actual de tallas mínimas para las capturas. «Creo que lo estamos haciendo al revés, son las madres las que al final van al cesto», advierte,

La recuperación de la trucha en los ríos leoneses, tras años de restricciones, anima a los responsables de ambas asociaciones a pensar que los sacrificios que impone la administración a los pescadores servirán a medio plazo para algo. Pero posiblemente estas limitaciones sean todavía insuficientes. «León estuvo casi a cero y los ríos se recuperaron, pero hay que tener en cuenta que allí prácticamente todo se reserva para la pesca sin muerte» dice Rodríguez Meira.

«Ir a por el pescador siempre es más fácil»

La situación de los ríos obliga a reducir el número de capturas para salvar la exigua población de salmónidos. «El problema tiene muchas causas y algunas son difíciles de atajar. Al final, ir a por el pescador es lo más fácil», dice Manuel Rodríguez Meira, presidente del club de pesca Monforte. «Eso de volver a casa con un montón de truchas se acabó. Hay que pensar más en disfrutar del río», señala. Pero la recuperación de los ríos solo llegará, a su juicio, si las administraciones toman medidas para erradicar la contaminación.

«Un vedado sin vigilar es el paraíso del furtivo»

Roberto Martínez, presidente de la asociación de Pesca Val de Lemos, aplaude las restricciones aplicadas en los ríos. «Todo lo que sea protección es positivo. Hay que pensar en disfrutar de la pesca, no en llevar truchas para casa», opina. Pero cree, sin embargo, que la política de vedados puede ser un arma de doble filo si no va acompañada de otras medidas, como una adecuada vigilancia frente a los furtivos. «La guardería tiene muchas limitaciones y al no ir pescadores esos ríos se convierten en el sitio perfecto para infringir la ley», advierte.

OTRAS MEDIDAS

Retraso en la apertura

El inicio de la temporada de pesca se retrasa hasta el 1 de mayo en varios tramos. El Selmo está afectado en su totalidad por esta medida. También se posterga la apertura en tramos altos de los ríos Cabe, Lor y Mao, y en el Lóuzara por encima del coto de Santalla

Cebo natural

A partir del día 1 de julio queda prohibido en los ríos Asma, Bieitas, Búbal, Cabe, Camporramiro, Lor y Moreda. La medida afecta asimismo desde esa fecha a sus afluentes

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